Espacio

El fin de la planta abierta como dogma

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Interior compacto de MORO DESIGN con zonas definidas, Pied à terre, París
Pied à terre, París, 65 m². Los límites entre zonas también son una decisión de proyecto.© MORO DESIGN

Durante dos décadas la planta abierta fue casi una obligación de la vivienda moderna: derribar los muros, unir cocina, salón y comedor, dejar entrar la luz. Hoy la prensa especializada habla cada vez más del movimiento contrario. El «broken plan» —un espacio parcialmente dividido, con zonas insinuadas sin muros ciegos— se debate como una respuesta más madura a cómo se vive tras varios años de trabajo desde casa.

Qué prometía la planta abierta y qué se llevó

Prometía luz, espacio y convivencia, y en gran medida los dio. A cambio se llevó, sin hacerse notar, el silencio, la privacidad y la posibilidad de cerrar una puerta. Cuando la casa pasó a ser también oficina, aula y sala de reuniones, la ausencia de límites pasó de virtud a problema: el sonido recorre todo el piso, ninguna actividad tiene su rincón y el olor de la cena vive en el salón. El debate sobre el «broken plan» no es un rechazo a la luz, sino un intento de recuperar control sin perder el aire.

La habitación vuelve de otra forma

El regreso de las habitaciones no significa volver a la distribución de pasillo hecha de cuartitos ciegos. Los ejemplos internacionales muestran un instrumento más fino: desniveles, divisiones translúcidas, estanterías pasantes, puertas de vidrio, un cambio de material en el suelo. La zona se señala, pero la luz y la conexión entre espacios permanecen. Es más difícil que derribarlo todo o tabicarlo todo, y exige una decisión en la fase de proyecto, no la colocación de muebles en una caja ya hecha.

Qué ve aquí MORO DESIGN

No consideramos correcta en sí ni la planta abierta ni la cerrada. La distribución es consecuencia de cómo vive, trabaja, recibe y se queda a solas una familia concreta. El cambio de la moda internacional solo recuerda lo que cuesta proyectar desde la tendencia: en pocos años la tendencia cambia, pero los muros rehechos permanecen. Por eso nuestra primera pregunta no es «abrir o cerrar», sino «qué escenarios de vida debe sostener este espacio»; y es de la respuesta de donde nacen los límites.

«Abierta» y «broken plan» son dos instrumentos, no dos bandos. El error no está en elegir uno u otro, sino en elegir antes de entender para qué vida se construye. Una buena distribución no parece de moda ni anticuada. Parece pertinente, y esa impresión dura más que cualquier tendencia.